Pues lo cierto es que no se puede decir que sea un emulador, técnicamente es una reimplementación de la API de win16 y win32 para entornos basados en Unix, lo que permite la ejecución de programas para MS-DOS, Windows 3.11, 95, 98, ME, NT, 2000, XP, Vista y Windows 7. A groso modo tal parece ser que funciona igual que un emulador, y en cierto modo así es, pero al ser una reimplementación de la API su ejecución es más limpia y no se requiere de un equipo más potente para la ejecución de un determinado programa. De hecho Wine viene del acrónimo Wine Is Not an Emulator, por si hay alguien a quien no le haya quedado claro.

Pero bueno, entremos en materia que es lo mas interesante. Lo que no encontramos en Wine es un abanico de posibilidades infinito para aquellos que usamos sistemas operativos basados en Unix, sobre todo para Linux y Mac, y también para aquellos reacios a usar otro tipo de sistemas operativos que no sean Windows, ya que por fin pueden usar sus programitas de Windows que tanto adoran, y los juegos, ya que los que usamos Linux o Mac, sabemos que en cuestión de programas tenemos todo lo necesario, los juegos, eso sí, son punto y aparte, pero con Wine la cosa cambia radicalmente.

En mi experiencia con Wine, que dicho sea de paso, ha sido lo suficientemente extensa como para resultarme gratamente sorprendente, he de reconocer que no me esperaba que el programita en cuestión funcionase tan bien. En lo que he probado, que ha sido mucho (sobre todo juegos, sí, he de reconocerlo), pocos o casi ningún fallo he detectado en su ejecución, lógicamente no funciona todo, pero lo que si funciona lo hace correctamente, y no debemos esperar ningún otro tipo de fallos que los mimos que se producirían con Windows, lógicamente el programa no va a funcionar mejor en Wine que en su entrono natal.

Lo mejor es que no tenemos los típicos problemas de Windows con la instalaciones que se suelen hacer es este peculiar sistema operativo, ya que dentro de la propia carpeta de Wine es donde se crearan las carpetas que contendrán todo lo que vayamos instalando y se formarán la unidades necesarias para que todo funcione como si de Windows se tratase. Eso sí, hay que recordar que en ningún momento ejecutamos ninguna versión de Windows, sólo ejecutamos los programas nativos de Windows como si lo hiciesen en su propio entorno, así que no es necesario ninguna versión original de Windows, ni copia legal, ni nada por el estilo, Wine es a fin de cuentas la herramienta necesaria para que todo funcione  las mil maravillas bajo un entorno Unix.

Su funcionamiento es de lo más simple e intuitivo, poco o casi nada deberemos de configurar para poder cargar el programa de Windows que queramos. Podemos elegir entre la versión de Windows que queramos para ejecutar el programa, lo cual no da una gran abanico de compatibilidades. Por supuesto también podemos configurar nuestra tarjeta gráfica y el sonido, aunque si la configuración de nuestra equipo no tiene muchas peculiaridades lo mas normal es no tener ningún problema para pode disfrutar de todos aquellos programas vetados sobre todo para los que usamos Linux, los juegos.

Descarga y más información: Web oficial de Wine

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