La compañía inglesa Bullfrog fue hacia principios de los 90 una de esas empresas que innovó y revolucionó el mercado de los videojuegos, con títulos como el conocidísimo Populous, los maravillosos Theme Park y Theme Hospital, y por supuesto el que atañe a este análisis, el original y también polémico Syndicate.

Syndicate es una mezcla entre acción, estrategia económica y táctica militar, no exento de una historia principal, algo poco habitual en este tipo de juegos. En un futuro de globalización y control de la población, nace el “CHIP”, implante cerebral que permite alterar la percepción y estado de ánimo de toda la población. Un futuro en el que nadie quiera cambiar el mundo, ya que simplemente pueden cambiar su percepción del mismo. Enfrentados por el control de dicha tecnología se encuentran los “sindicatos” o corporaciones, para las cuales trabajamos, con el fin de expandir y controlar los territorios de nuestra compañía.

Nos moveremos por grandes urbes en una perspectiva isométrica exquisita, de gran definición y muy detallada para la época. Ciudades futuristas desoladoras, amuralladas, con gran control policial, surcadas por pasos elevados y monorraíles magnéticos. Ciudades vivas en miniatura, en las que sus habitantes realizan sus quehaceres: pasean, entran y salen de los edificios, conducen automóviles, usan el monorraíl, cruzan por los pasos de peatones, una ciudad viva, en la que podemos entrar y salir de los edificios, robar coches o usar el transporte público, y eso, tres años antes de la salida del primer Grand Theft Auto.

En Syndicate acometeremos algo más de unas 30 misiones entre asesinato, escolta, infiltración y reclutamiento, para ir controlando poco a poco el mundo por completo. Gestionaremos cada zona de forma independiente, pudiendo aumentar o disminuir los impuestos para ganancia nuestra, cuidando de no pasarnos y provocar una revuelta, con la consecuente repetición de la misión para recuperar la zona perdida. Este dinero lo usaremos para comprar armas, bombas, implantes para nuestros Cyborgs, y también para investigación.

Al entrar en una zona deberemos seleccionar el número de miembros a usar (de uno a cuatro), así como las armas, objetos y medicinas (máximo un total de ocho objetos) si lo consideramos necesario. Aunque la misión tiene un resultado final invariable, podremos acometerla según nos parezca conveniente. Podemos entrar “a saco” con todo el arsenal en mano y acabar con todo bicho viviente: peatones, miembros de otros sindicatos y policía; o podemos usar una táctica menos agresiva, como robar un coche y presentarnos lo más cerca posible de nuestro objetivo, ahorrándonos munición y también posibles bajas. Originalmente el juego sólo permitía el uso de un agente en cada misión, pero Molineux (cofundador del estudio), vio el potencial táctico de usar un grupo de cuatro.

Una parte muy importante del juego es la equipación de nuestros Cyborgs. A parte del armamento, objetos de uso y botiquines, podemos equiparlos con diversos implantes. Brazos para portar armas más pesadas, piernas para correr más, ojos para aumentar la puntería, tórax para proteger nuestro corazón, y cerebro para que nuestros Cyborgs reaccionen cuando están solos, disparen, e incluso huyan. Además existe un ingenioso sistema de drogas que nos permite potenciar la velocidad, reflejos e inteligencia artificial de nuestros Cyborgs, teniendo en cuenta el tipo de implantes que lleven instalados, eso si, su abuso conlleva un efecto menor de los mismos.

Gráficamente es todo lo bueno que cabe esperar en un juego de este estilo, y a pesar de la limitaciones que ofrece la perspectiva isométrica se consigue un mundo muy realista, donde no faltan detalles, desde los cambios en los semáforos, hasta las vallas publicitarias, pasando por la rotura de cristales cuando abrimos fuego a “diestro y siniestro”. Las animaciones no son nada del otro mundo y el sonido se limita a unos pocos efectos sonoros, que ni destacan ni decepcionan, y la música, aunque buena, a la larga termina siendo repetitiva. A pesar de todo ello, y de la polémica por su contenido de violencia desmedida (al menos para algunos) y el uso gratuito de drogas para la potenciación de los sentidos de nuestros Cyborgs, nada consigue empañar la gloria de un juego original y revolucionario, que crea un mundo de acción libre como el que siempre a soñado Peter Molineux.

Puntuación: 9.5

Ficha técnica

  • Desarrollador: Bullfrog Productions
  • Distribuidor: Electronic Atrs
  • Diseño: Sean Cooper
  • Fecha de salida: 1993
  • Versión comentada: Commodore Amiga
  • Otras versiones disponibles: Amiga CD32, PC, Mac, Sega MegaDrive, SNES, 3DO, Atari Jaguar, Acorn Archimedes, NEC PC-9801

Capturas Commodore Amiga

Detalle del mapa dividido en zonas Tras acabar con el sindicato rival evacuamos la zona Acometemos la misión a bordo de un vehículo

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