Ya se que suena un tanto redundante, pero es que en los videojuegos no queda muy claro eso del mal final. En otras formas de ocio, como es el caso del cine, es bastante evidente, un mal final es como la vida misma, porque no siempre el héroe salva a la chica, la realidad es mucho mas cruda y cuando el cine toca este tema suele terminar en tragedia china.
En los videojuegos, sin embargo, existe otro tipo de mal final, y no es otro que aquel que los “esforzados programadores” nos regalan después de fascinantes introducciones y horas y horas de juego, un final que bien podrían haberse ahorrado, y con un “Fin” al final de los créditos hubiese sido suficiente. Es cierto, que en la actualidad, la cosa a mejorado en este sentido, el control de la dificultad de los videojuegos, que facilita que cualquiera que pase unas pocas horas de dedicación pueda llegar a acabarse un título, han facilitado que los programadores se hayan esforzado en esta parte del juego. Sin embargo, no siempre ha sido así, y cuando los videojuegos eran de una dificultad pasmosa, su característica principal era un mal final, pero malo malo.
Hay mucho ejemplos de títulos con malos finales, pero por experiencia propia y a mi parecer, uno de los peores finales, es el del Shadow of the Beast II. El juego comienza con una introducción de los más alucinante, creedme que cuando la vi por primera vez ya casi ni me importaba el juego, lo único que quería es que la intro no se acabase. El juego es, por supuesto, una auténtica maravilla, tanto a nivel gráfico como sonoro, con melodías sobrecogedoras, todo ello combinado a la perfección. Su dificultad es abrumadora, tanto que es posible perder al poco de comenzar la partida (posiblemente sea uno de los 10 juegos más difíciles de la historia), así que ya os imagináis como es llegar al final. Como recompensa, y después de una intro de escándalo, los programadores nos deleitan con una “fantástica esfera y montón de entremetidas letras (que lógicamente forman un texto)” como premio a horas y horas de juego, “pa matarlos”.
Una vez aclarado esto creo que ya vislumbráis que tipo de final es el que pido a gritos en un videojuego, sí, exacto, un mal final digno de película, algo así como el final de American Beauty pero con personajes de Final Fantasy. Se que algunos podéis considerar que en los videojuegos hay finales tristes, de hecho Final Fantasy X no es que termine bien del todo, Tidus tiene que dejar Spira y se despide de Yuna y sus amigos para volver al mundo del que llegó, sin embargo, Spira se ha salvado, Yuna también, y todos se han convertido en héroes, vamos que no es lo que yo considero un mal final. También hay juegos con varios finales, pero eso no vale, porque siempre tienes la oportunidad de hacer que la historia tenga un final feliz.
El final de Final Fantasy X bien podría haber sido diferente, Yuna podría haber muerto en su afán de liberar Spira de Sin, o también Tidus, ¡qué coño!, podría haberse producido un cataclismo y que sólo quedase el apuntador para contarlo. No es que tenga afán catastrofista, pero es que en ocasiones el mejor final para una historia es un mal final, y hay finales en los videojuegos que están metidos a calzador, como si un mal final no tuviese cabida en las historias que nos cuentan. Quizás sea porque este siempre ha sido considerada un sector de ocio infantil, pero creo que ya va siendo hora de que vayamos avanzando un poco mas, y también nos den el gustazo de ver un “buen mal final”.
El juego de PC Mafia, tiene un final de esos.
Es cierto, ya no me acordaba de el, y es la mejor forma de terminar un juego sobre la mafia.
Hombre, toda la saga de Silent Hill tiene una bonita colección de finales chungos.